

La derecha latinoamericana está nerviosa por los vientos de cambio, y se cargaron al presidente democrático de Bolivia, Evo Morales, mediante un golpe de estado civico-militar-policial.
Justamente por los años de crecimiento y distribución que Evo llevó adelante, perjudicando intereses de las compañías multinacionales y de los oligarcas bolivianos, terminaron con un gobierno que había sido reelecto.
Sólo un recuerdo: el presidente anterior a Evo, no hablaba castellano. Nada más que decir.
Mientras tanto, y después de pasarse un año y medio preso por un delito inventado, condenado sin pruebas, Lula Da Silva fue liberado en el Brasil del nazi Bolsonaro.
En este caso fue muy importante la presión internacional por la detención ilegal del ex presidente Lula.
Una de cal, una de arena.
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