Este no es un gobierno constitucional, no solo por las mentiras que montaron en contra de sus adversarios políticos, sino también porque no tenían la cantidad de afiliados necesarios para ser un partido de alcance nacional; todo una truchada. Pero el daño ya lo hicieron. Los Lanata, Majul, Fantino, Santoro (el de La Nación), Leuco, Feinmann y el Grupo Clarín más el diario La Nación han operado en contra del gobierno anterior con mentiras y falsedades que hicieron modificar la opinión pública y, como dijo Malcom X, le hicieron "amar al opresor".
La justicia, una a una, empieza a esclarecer las operaciones, pero ya es tarde. Nos metieron en el gobierno a una caterva de inescrupulosos que han preparado todo para sus negocios personales, de sus amigotes y socios, quitando derechos a la mayoría del pueblo y sumiéndolo en una tristeza infinita.
La "revolución de la alegría" fue sólo para unos pocos.
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